martes, 13 de enero de 2015

Un Deo Por el Culo


         A mí nunca me han metido un dedo por el culo; y es por eso que puedo decir cualquier comentario homofóbico que me salga de mi abultado y rígido bicho. Y con ese mood conocí a mi actual gran amigo: Víctor Badtrip. Fue apodado de esa manera porque de tantas desilusiones que han decorado su vida, ya su expresión facial es la misma que la de una persona normal cuando falta el cabrón que le tocaba regalarle en el intercambio de regalos del trabajo. Siempre contaba unas historias tan tristes que hacían ver como la persona más alegre del mundo al niño sobreviviente de la masacre de Guaynabo. Lo único que lo consolaba era ir a un buen putero y gastar el sueldo en cueros o invitar buchas a comer y así mismo gastar el resto de la quincena en que lo friendzoneen.

         Yo siempre he dicho “El peor castigo que le pueden dar al orgullo de un hombre es que la mujer lo deje por otra mujer” y Víctor Badtrip lleva 2 novias que lo dejan por comer tortilla y sudarse los muslos con cualquier gordita que tenga mullet y use mameluco. De hecho, cuando lo acababa de dejar la última buchachita con la que estuvo, yo traté de montársela diciéndole a otro panita mío del trabajo: “Cabrón, ¿sabes por qué a Víctor le gusta tanto María?” y me dice “¿Por qué?” y yo bien jocoso le contesto “¡porque le gusta que lo calcen!” y el panita me regaña y me para el relajo con “¿y a ti no?, diablo Jota, esperaba más de ti. Yo juraba que tú eras un bellaco malo. Eso es lo más cabrón que hay…”



         Encojona’o porque no me salió el vacilón y confuso porque tengo a un pana que le gusta que le toquen la comida del día anterior, voy a contarle lo sucedido a un guardia de seguridad que tenía sus 60 años, jugaba gallos y vivía en Guavate. Obviamente busqué a la persona que más machismo emanara para ganar puntos a mi favor y calmar el trauma que estaba por empezar. Le digo: "Oficial, ¿puedes creer que trato de montarsela a Victor diciendo que le gustaba que lo calzaran y este cabrón se abochorna de mí porque a mí no me gusta esa pendejá?", y me dice "¡Coño Jose, la mujer que te sepa meter un deo por atrás es con la que tú te casas!".

 ¡Pal carajo!, luego llegó un guardia estatal de esos que miden casi 7 pies, pa' acomodarse bien el bicho en el uniforme usan las dos manos y comen sopa con sorbeto; todo un macho alfa. Y ese iba a ser mi último intento para tratar de confirmar mi punto de que el culo de un hombre no se supone que sea parte de ningún contexto sexual. Lo saludo, le cuento la historia y antes de terminar me contesta con "¿PERO DE VERDAD NO TE GUSTA?, ¡CHACHO, DESPUÉS QUE NO TENGA UÑAS DE ACRÍLICO QUE TOQUE LO QUE QUIERA!"....¡Me cago en Dios!



         Y antes de que la curiosidad me matara le pregunté a mi mejor amiga que tan normal es que a un hombre le guste que le hagan lo que más bellaco se supone que lo ponga hacer a él. Ella me habló de una historia que involucraba a un modelito que a ella no le gustaba, pero sentía que era obligación chichárselo solo por añadirlo a la lista. Muy bellaca ella me empieza a contar la historia desde que ya están manoseándose en el motel, me dice que era casi perfecto, pero que cuando empezaron a meter fue tan y tan mierda que ella se quitó pal carajo. Él como todo hombre, sin importarle un carajo si a ella le gustó o no, le pidió que por lo menos lo ayudara a que él se viniera. Mi amiga que es súper bellaca pues con una mano encima de la chocha empezó a mamarselo y en cuestiones de segundos el se trepó las rodillas en los hombros y le susurró “Méteme el deo”, ella no entendió y él le repitió “¡QUÉ ME METAS EL DEO!” mientras se mordía los labios. Ella nunca había hecho esa mierda, pero se sacó la mano del toto y empezó a dediarlo, él se puso súper bellaco al punto de que le gritó “¡MÉTEME EL PUÑO!” y mi amiga se encojonó porque se sentía que estaba bellaquiando con una puta, se quitó y mientras cogía su ropa le decía: “Llévame a casa ahora, canto ‘e pato cabrón”, pero el tipo la ignoraba mientras el mismo se calzaba y gemía.




         Definitivamente nunca voy a entender esa mierda. Es más normal en una mujer y a mí nunca una me ha pedido que le meta el deo por el culo y viene un cabrón a estar pidiendo que le metan el puño. O sea, si eres tan bellaco de pedir en el primer date que te metan el deo por el culo es porque en tu casa cuando te casketeas también te sobas el intestino por dentro. Díganme close-mind, jíbaro o lo que sea, pero si te gusta tener un deo en el culo estás a 3 centímetros de circunferencia en que te dejes meter un bicho chiquito y te pongan a gritar como la puta que eres. A mí nunca me van a meter un deo por el culo y la que lo intente se va a llevar un puño en el chocho.

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