martes, 9 de junio de 2015

Twitter es una Mierda




Twitter es una mierda, y todo es culpa de Michael Jackson.

Verán, antes de que muriera Michael Jackson no existía el “micro blogging”, solo habían blogs. La gente tenía la asombrosa capacidad de analizar ideas mucho más allá de solo 140 caracteres, tenían pensamientos tan profundos como vagina de actriz porno y veían la vida desde un punto de vista no conformista pero siempre bellaco.

Después Nerdote recortado (ahora Chente pelú) escribió un post en su blog Arroz con Pinga sobre que la muerte de Michael Jackson se regó primero por Twitter antes que la propia madre del transracial pedófilo bailarín lo supiera. Mi cabeza llena de resina kriptónica pensó rápidamente: “Coño, yo creo que Michael Jackson si le tocó el culito al chamaquito aquel. Que cabrón.” Después caí en cuenta de cómo se regó la noticia y decidí abrir una cuenta de Twitter para promocionar este triste blog que se esconde en la parte más enferma del internet boricua.

Tan pronto abrí la cuenta caí en depresión y me hice adicto al bestialismo brasileño, incluso hasta descuidé el blog y me convertí en lo peor que se puede convertir un ser humano, en un twittecato, un adicto a Twitter. Igual que cualquier adicción al principio empecé con un poquito, luego un trancasito, hasta que tuve que robarle a los míos para mantener este vicio de  heroína, digo, de internet. Y peor que Cheo Feliciano haciendo campaña para Hogares Crea en el parque Luis Muñoz Marín es estar pegao a la mierda esa todo el día. Me explico. Coño.

Al principio Twitter era el paraíso del pensamiento independiente, todo el mundo era izquierdista, ateo y lesbiana. Como debe ser. Yo soy lesbiana. Era el refugio de la contra cultura, remanso de quejones y frustrados paladines sociales que tienen erecciones escuchando a Luis Francisco Ojeda Viejo Pato por las tardes. Salíamos en las noticias, ¿¡qué carajo!? ¡Hacíamos las noticias! Una vez @ChuRamirez tuitió que Don Francisco había muerto y en menos de dos horas había una guerra entre Chile y Puerto Rico, y hasta la hija del viejo ese salió a desmentir que su padre había muerto. Esa noche fue la primera vez que leí a alguien de otro país referirse al “humor puertorriqueño”, que era algo así como gente de Perú y Chile molesta con nosotros porque hacíamos chistes de nenes con hambre y que la cura del SIDA era darle sexo oral a Magic Johnson.

Todo esto cambió cuando la gente de Facebook descubrió Twitter. A partir del 2012 eso allí se jodió. Llegaron los artistas a tener cuentas de ellos mismos y ya no podíamos inventarnos que se habían muerto. Llegaron los sensibles y ya no podíamos hacer chistes sobre uso de drogas ni de gordas bellacas. Llegaron los politiqueros y se adueñaron del TimeLine con su interminable lloraera lamboniando a los suyos y tirándoles a los otros. Llegaron las ninfómanas  feas frustradas a tirar screenshots de tuiteros que tenían excitados por fotos pero que en persona le ponían el bicho mongo hasta al mismo Ron Jeremy. Lo peor de todo es que lo que distinguía Twitter, que era su humor negro, ya no existe, y ahora si hago el chiste de en qué se diferencia la mierda de perro a los dominicanos me quieren linchar.

Ya Twitter no es como antes. Hay que aceptarlo. Los chistes del 2009 daban risa en el 2009, no tienen porque ser graciosos en otro tiempo. Llegó otra generación que no les dieron pelas de chiquitos con un nuevo sentido del humor pastoso como el Ritalin, mientras que los antiguos tuiteros de antes ya no pueden criticar la sociedad porque están ocupados en la vida real, en adición los poquitos que quedamos somos marginados por ser lesbianas. ¡LEGALICEN EL AMOR!

Y por estar peleando con una jodía puta me suspendieron mi cuenta para siempre y tuve que crear otra, que es la verdadera razón de este post de relleno, o sea dame Follow en mi cuenta nueva de Twitter @Vlade00725 y verás que no pasa nada pero podrás leer mis últimas irreverencias en este blog, críticas sociales desde un punto de vista jíbaro amargao y aborrecío, canticos cristianos, y de porque la mierda de perro a los tres días se pone blanca como Michael Jackson y deja de apestar.


¡DAME FOLLOW CABRÓN! -->  @Vlade00725

miércoles, 3 de junio de 2015

El Boricua Comodín


       Leyendo noticias, redes sociales y escuchando la gente de pueblo hablar en las filas de Econo, he estudiado la manera de pensar de muchos compueblanos míos y llevo dos meses acostándome encojona’o. El puertorriqueño vive quejándose de los problemas, pero le encanta tenerlos y no hacer nada por resolverlos. En esas filas he esuchado cosas como: “el gobierno nos roba”, “Puerto Rico se jodió pal carajo”, “Este hijeputa quiere que todos seamos pobres” y “¡Qué culote cabrón tiene la prieta esa, puñeta!”, al parecer ninguno sabía hacer nada por mejorar el país o al menos su estilo de vida. Hasta que apareció el primero y dijo: “¡Me voy pal carajo! ¡En los Estados Unidos si sabes un poco de inglés te haces millonario en dos quincenas!” y como la idea se escuchaba súper sencilla, ahí se fueron un montón de vaguitos detrás de él.


         Yo encuentro normal que ciudadanos emigren en busca de una mejor conveniencia. Lo que debe sorprender y ser noticia es el porciento tan exorbitante de los que se van y viran. Esos son el problema. Aquellos que se fueron con miras a convertirse en Mayweathers siendo más plastas que Juanma. Luego viran diciendo que allá está igual o peor, pero el único inglés que saben es el que decía Héctor ‘El Father’ al final de sus canciones y para buscar trabajo se movieron menos que los cachetes estira’os de Rukmini. Realmente me alegro muchísimo de que hayan fracasado fuera del país ya que ellos forman una gran parte del fracaso nuestro.



         El puertorriqueño todavía no sabe que se hace culpable buscando al culpable. ¿Qué se gana con echar culpa a la pasada administración cada cuatro años? ¿En qué parte eso resuelve el déficit o mejora la educación? ¿Saben qué? La culpa la tuvo Luis Muñoz Marín por enseñarnos a depender y buscar quien nos añoñe cuando no queramos hacer nada. Desde ese entonces hemos aprendido a vivir sin tener que trabajar para comer, sin tener que preocuparnos por tener un plan médico y sin tener que dar un buen ejemplo a nuestros hijos ya que lo peor lo verán en televisión y por los más profesionales. Con todo y eso a mí no me gusta echar culpas, yo prefiero regirme con el lema de “Para que exista un cabrón debió existir un pendejo” y si en este caso el cabrón es el gobierno es porque nosotros somos los pendejos.



         Desde pequeños aprendemos a quejarnos de nuestros padres sin apenas saber arreglar una cama; crecemos protestando por precios de libros y gastando la beca en cervezas y marihuana, para envejecer criticando la gordura de nuestras parejas, pero comiendo en fast foods. Así de charlatantes somos. Unos seres humanos mierdas que hablamos mierda de los que son más mierda que nosotros. En esto se basa la evolución del boricua común, en ser el cáncer de cualquier avance al país. Entonces éstos son los que deciden irse a otros países para luego virar con sus maletas llenas de incompetencia e ineptitud.



         Aquí les adornan el nombre con “migración de retorno” a los que en un principio dijeron “¡Puerto Rico ya no vale nah!” y se fueron para luego volver a vivir del gobierno. Es ahí donde el gobierno se convierte en el pendejo dando ayudas a mantenidos y ellos en los cabrones parásitos que solo saben dar quejas, hacer huelgas y hacernos quedar en ridículo a nivel nacional. Por eso es que yo no creo en que la culpa tenga color o ideal, para mí la culpa empieza por una clase social que ya está malacostumbrada al mantengo y ayudas, sin considerar esforzarse por devengar o establecer un ejemplo a sus vástagos.