sábado, 27 de agosto de 2016

Gigi, Cágate en tu Madre



Blasfemias y Recuerdos – Análisis Deportivo

No voy a ver la entrevista que Gigi Fernández le dio a El Nuevo Día porque ya sé que va a decir. Que hubiese querido ganar la medalla de ORO por Puerto Rico, que el tuit de Espinal fue malentendido y que le gusta más el sabor del bacalao que el del huevo en su dieta sexual.

Mire Don Gigi, cáguese en su madre antes que se me olvide. ¿O sea que este viejo pato todavía está esperando que Puerto Rico le rinda pleitesías por la puercá que hizo? Si porque ir a las Olimpiadas representando otro país que no es el tuyo es una puercá, y los que defienden eso son más puercos todavía. Si, lo dije. Que se joda.

Tiene que estar sangrando por el tajo la pitiyanki esta con la medalla que ganó Mónica “Nalgas de Oro” Puig ya que lo hizo por Puerto Rico y en sencillos, no en dobles de pareja con la dominicana que hacías tijerillas después de practicar saques. Solo le pido a los dioses del tenis (Andre Agassi y Pete Sampras) que Mónica Puig se mantenga heterosexual por toda su vida y nunca pase al lado de la cancha de Martina Navratilova.

Este odio nacional hacia Gigi “La Burukena” Fernández no es algo nuevo, no. Al igual que todas las cosas pasando en este glorioso año 2016 esto nació en los 90’s. 1992 para ser más específico.

En las Olimpiadas de Barcelona ’92 mientras el mundo veía a Charles Barkley dándole un codazo a un negro desnutrido de Angola acá en el país de los cuatro pisos se hablaba del rechazo de Gigi “me gusta comer ostras babosas” Fernández de jugar por la mono estrellada pero si por la pecosa. Daban mucho la entrevista en que ella decía: “Si me hubieran dado más dinero yo hubiese representado a Puerto Rico” mientras Germán Rieckehoff Sampayo le decía malagradecida negándole los $50,000 que pedía.

Según La Recta Final la envidia es otro objeto que asesina, si te dejas llevar te extermina, te agita, te cuca, te hace sentir bien mal. Ahí es que Gigi empieza a tuitear. Tiene que ser bien difícil aceptar que lograste algo bien importante (ganar Oro en dos Olimpiadas) pero en tu tierra te miran con resentimiento por dárselo a otro país. Recuerden que Estados Unidos de América es un país diferente y aparte a Puerto Rico política y culturalmente. ¿Estamos claros? Ok. Sigamos.

Gigi “mi bicho es más grande que el tuyo” Fernández siente envidia de que los puertorriqueños recibieron en las calles a Mónica Puig mientras que ella pasó desapercibida en USA y aquí hasta los tecatos le sacan el cuerpo. ¿Pero y qué esperaba este señor que pasaría? Ella tiene que recordar que para los países que no pueden darle guerra a los demás las Olimpiadas son nuestras guerras. Darle la espalda a tu país por dinero es traición. Ella representó a USA por dinero y espera que la adoren. Nah. Mejor es hacer dinero representando de donde eres, como hizo Mónica.

También nos enteramos que los hijos de Gigi “estilo de vida alternativo” Fernández no hablan español aunque ya tienen siete y ocho años. “Que bueno que mis nenes no saben español para que no lean los insultos que me escriben los puertorriqueños” dijo hace poco. Eso demuestra que odia ser puertorriqueña, y que ahora que siente el olvido de la gente es que tiene la necesidad de ser eje de controversia nuevamente. Dentro de cuatro años en las próximas Olimpiadas buscará llamar la atención de nuevo. Chequéatelo.


Todo este revolú se formó por un tuit borracho del señor Gigi “mis bolas son Spalding” Fernández la noche de la inauguración de las Olimpiadas, y para parafrasear otro de sus tuits la última vez que miré Mónica Puig es la única atleta en haber ganado ORO en unas Olimpiadas por Puerto Rico. Gigi, cágate en tu madre.

sábado, 20 de agosto de 2016

¡Gracias, Mónica!




         La tarde de este pasado sábado 13 de agosto, Puerto Rico se olvidó de los problemas que enfrenta como país y de todas las divisiones entre sus clases sociales. Se sintió una unión que probablemente nunca se había vivido y la alegría de un pueblo que ya perdía la fe; todo se transformó en un motivo de celebración, fue definitivamente algo histórico. Todo un país se detuvo por aproximadamente hora y media para presenciar y ser parte del capítulo que más nos ha unificado como pueblo en estos últimos 50 años. Sentados, parados, callados, gritando y nerviosos con cojones estábamos todos los boricuas mientras veíamos un partido de un deporte que hasta agosto fue de irrelevancia para la mayoría de los que fuimos testigos de la primera medalla de oro en unas olimpiadas para Puerto Rico.

          Mónica Puig; una joven de solo 22 años y rankeada #34 a nivel mundial como tenista profesional, nos demostró que no siempre gana el mejor sino el que más deseos y hambre tenga. En su transcurso por el oro derrotó a la #18, la #14, la #4 y la #2 del mundo. Este triunfo llegó a nuestra isla en el mejor momento, cuando ya se había perdido casi toda esperanza: con una celebración, nos ayudó a desligar nuestras mentes al menos un instantes de temas que a algunos nos deprimen y a otros, los hacen más estúpidos. Por eso me tomé la molestia de enumerar todos los tópicos que gracias a Mónica quedaron en el pasado:



El Naled: Puerto Rico volvió a ser conejillo de india para un “experimento” de fumigación el cual parece traer más daños que beneficios. Obviamente ahí estaban todos tirando fotos a cualquier mancha del cielo así fueran del propio humo de su saludable cigarrillo. Personas matándose, pero molestas porque se les ayuda a lograrlo. Porque sí, porque nos amaestraron a que siempre hay quejarse de algo para ser más puertorriqueños. Pero si queremos protestar por algo importante y contestar con respeto el gesto de la medalla, ¿por qué no abogamos para que cambien el Día de la Constitución del ELA por el 13 de agosto? y así no olvidamos un verdadero logro. Al menos gracias a Mónica esa gente que se quejaba del cáncer por la fumigación festejaron y dejaron de pintar cartulinas mientras se comían unos nuggets de McDonalds y se bebían una Coca Cola grande.



Ana Cacho: El caso que nunca va a acabar. El tema que ha demostrado lo que ya todos sabíamos: que el sistema de justicia de Puerto Rico es una mierda y que el boricua es más farandulero que humano. Es triste el suceso, pero se le ha dado demasiada importancia a un tópico que el gobierno usa como bolita de humo pa’ cogernos de pendejos. Ya van 6 años de la muerte del pobre Lorenzo y gracias a Mónica ese nene pudo coger un nap de paz entre tanta mierda.



La Junta de Control Fiscal: PROMESA fue  de lo único importante que se hablaba y que realmente nos debe importar porque promete jodernos por una década, mínimo. Lo triste del asunto es que los rebeldes de Borikén sabían de La Junta hacía casi un año, pero no fue hasta que la aprobaron que entendieron que era adecuado pelear. Hicieron o hacen –no sé en realidad porque nunca se han podido juntar más de 8 personas (contando la seguridad)– protestas y vandalismo frente al Tribunal Federal a ver si no les bajan el sueldo mínimo a $4.25. De esas 6 personas que hacían o hacen huelga allí ninguno ha leído de lo que trata PROMESA como tal, dos porque solo les importa amanecerse jodiendo en la calle y los otros cuatro porque no saben leer. Una vez más, gracias a Mónica esa gente pudo celebrar algo por el país e irse a bañar.



Las medallas de Gigi Fernández: Una señora bucha y penepé revolcó todo el internet con un simple tweet. Se desató la furia de todos esos que defienden cualquier comunidad existente y los que les encanta sentirse ofendidos solo porque esta señora boricua ganó dos medallas de oro con una camisa que decía las iniciales de Satanás, “USA”. Pero como siempre, los que quieren mezclar TODO con política fueron los únicos que dejaron a Walgreens sin Kleenex por una semana. Gracias a Mónica que dio un partido cabrón para ganar el oro y entre los comentarios sobre el juego todos pudieron desquitarse de Gigi haciendo alusión a su rígido y abultado pene. ¡Gigi Fernández es hermafrodita!



Pokémon Go: El último tema que parecía no tener fecha de expiración lo fue esta aplicación que tenía/tiene a los adultos más apendeja'os de lo normal. Un juego que toda la vida ha sido para chamaquitos ahora tiene a los adultos peleando entre cuál generación es mejor como método de defensa a su inmadurez. Como al típico boricua le gusta llevarle la contraria a Darwin, se puede decir que así hayas nacido en el 1920 si juegas con Pokémones en el 2016, eres millenial y de los más pendejos. Pokémon hizo que los feos campeen orgullosos de ser vírgenes y gracias a Mónica, estos se cogieron un break a ver si el huevo les crece, pero dentro de una chocha.



         En fin, ahora lo importante es darle a Mónica Puig el respeto que se merece y esta vez hacer la diferencia y no manchar sus logros con rumores o bochinches pendejos. Mónica le trajo al país mucho más que una medalla de oro, nos devolvió el orgullo patrio ante el mundo y volvió darle brillo a este puntito en el mapa. Estamos en deuda con ella y la mejor forma de reciprocar su hazaña es con apoyo. Así como celebramos su victoria por nosotros, si en algún momento cae debemos servir respaldo por ella. ¡Gracias, Mónica! #PUÑETA